Se trata de una selección de espacios verdes relevantes de los municipios que son Flores de Andalucía. Cada año se eligirán nuevas zonas verdes para incentivar su visita.
Antequera, Bornos, Doña Mencía, Estepona, Jimera de Líbar, Málaga, Marbella y Sevilla has sido las ciudades seleccionadas en 2025.
En el capítulo de novedades que en este año 2025 se han propuesto y aprobado en el marco de una mejora del desarrollo y cumplimiento de objetivos de “Andalucía en Flor”, se encuentra la habilitación de una herramienta más de motivación y reconocimiento de las zonas verdes andaluzas como es el que se ha llamado “Gran Tour de Andalucía en Flor”. Se trata, en esencia, de seleccionar cada año, pues serán propuestas acumulativas, un número limitado y concreto de zonas verdes, en el sentido amplio en el que este programa entiende el concepto, destacables tanto en su idea general de calidad y valores esperables de toda zona verde a la luz de la excelencia, como, especialmente, por alguna singularidad asaz reseñable. Dicha selección anual, además, intentará reunir en su conjunto una muestra diversa en su contenido y naturaleza y repartida por el territorio andaluz que invite, según se desee, organizar itinerarios de visita orientados a las zonas verdes con enfoque cultural, paisajístico, jardinero, medioambiental, científico-educativo, social y recreativo, como una forma distinta de turismo y/o de iniciación personal o en grupos.
En la selección realizada este primer año del “Gran Tour de Andalucía en Flor” se recomienda la visita a los siguientes jardines, zonas verdes y enclaves paisajísticos de gestión pública:
- Antequera: Villa Romana de la Estación.
Yacimiento intervenido arqueológicamente y acondicionado jardinísticamente para la visita de muy reciente apertura al público que ilustra a la perfección (incluso estando sólo un 20 % de la villa excavada) y en lo concerniente al arte jardinero, tanto el trazado original con escasos precedentes en época romana de los espacios internos como los jardines externos que acreditan un excepcional tratamiento del uso recreativo de agua y de los elementos arquitectónicos e hidráulicos asociados hace casi dos milenios en la Bética, todo ello hoy acompañado por una intervención jardinera contemporánea de gran interés y acertada integración.
- Bornos: Jardín del Palacio de los Ribera.
Jardín palaciego en excelente estado de conservación tras una acertada y reciente restauración en el interior de un palacio de estilo gótico tardío del siglo XVI construido sobre la base de un antiguo castillo (de Fontanar) de época almohade.
- Doña Mencía: Zona del casco urbano “Calle de la Flores”.
Una singular conjunción de esfuerzos municipales y ciudadanos en los que la motivación y apoyo por una parte, y la participación activa y masiva por parte de las personas que habitan este singular entramado de calles estrechas y pintorescas por otra, permiten un disfrute todo el año de calles engalanadas y tematizadas según la época que justifican una visita aleccionadora y gratificante y un ejemplo en la creación de hábitats cotidianos, físicos y mentales, humanos y humanizados, teniendo por eje las plantas y lo que ellas suscitan y transmiten.
- Estepona: Callejuelas y placitas del casco histórico.
Teniendo por centro físico y emocional la bella Plaza de las Flores, el casco antiguo de esta ciudad, en ocasiones poco conocido por el dominio público que inscribe paisajística y jardinísticamente las poblaciones de la Costa del Sol bajo patrones previsibles y clichés de indudable brillantez visual, pero descontextualizados, permite una magnífica visita a un trazado de calles estrechas y plazuelas que encierran y atesoran unos valores arquitectónicos tradicionales y unos tratamientos y elementos vegetales de gran gusto y personalidad, coherentes y muy bien cuidados.
- Jimera de Líbar: Sendero circular con salida y llegada al pueblo “De las Orquídeas”.
Por su contexto paisajístico y su arquitectura popular esta pequeña localidad de la Serranía de Ronda merece por sí solo la visita, pero destaca singularmente por la sobresaliente conexión con los espacios de transición con el entorno y con el núcleo separado de la población donde se ubican la estación e instalaciones deportivas y recreativas municipales y dentro de ello un sendero que en colaboración con una asociación local permite la vista de estos espacios con un sentido botánico muy especial, pues se tienen datadas más de una decena de especies diferentes de orquídeas, excusa perfecta para encontrarse con ellas y con todo lo demás en plena naturaleza, zona verde prioritaria e integrada del pueblo.
- Málaga: Jardín Botánico-Histórico de la Concepción.
Se trata de un espacio que no requiere gran explicación por su historia, patrimonio vegetal y por centralizar hoy en día multitud de funciones, que van desde los propios servicios de Parques y Jardines de la ciudad a constituir sede de formación e investigación y de importante participación ciudadana con reconocidas asociaciones, como la de Amigos de este enclave y de importante masivo programa de visitas.
- Marbella: Callejuelas y placitas del casco histórico de Marbella.
Se trata de un ejemplo singular y magnífico de cómo una visión prejuiciada o simplificada de la oferta paisajística urbana y periurbana de grandes ciudades de la Costa del Sol pueden ocultar unos valores jardineros que se atesoran en el casco antiguo de esta ciudad, con otro tipo de paisajismo que se contextualiza en el marco de la arquitectura tradicional y permite una visita con ojos diferentes y complementarios al gran despliegue vegetal del entorno general.
- Sevilla: Jardines de Murillo y Paseo Catalina de Ribera.
Sin duda, para muchos visitantes de la localidad hispalense pueda pasar desapercibido el valor implícito del eje formado por estos dos espacios, tanto puerta privilegiada del Barrio de Santa Cruz como hilo conductor paralelo al muro de las antiguas huertas y hoy jardines de los Reales Alcázares. En estos dos jardines encontramos, aparte de sus valores estéticos indudables, multitud de referentes históricos de gran interés, sobre todo del patrimonio que quedó de la Exposición Iberoamericana de 1929 y muy en especial las propuestas de mobiliario urbano, tipo y ambiente de glorieta y uso de especies vegetales que marcaron la línea que retomó e interpretó Le Forestier para intervenir en los jardines que luego todos conocen como los del Parque de María Luisa.

