La empresa Turbepal ha hecho de la reforestación y la jardinería sostenible su seña de identidad. En la actualidad produce casi medio millón de árboles y arbustos al año.
Fuente: La Voz del Sur. Ezequiel García Barreda
Enclavada en Villanueva del Río y Minas, en el corazón de la Sierra Morena de Sevilla, Turbepal S.L. se ha consolidado como un referente en el ámbito de la jardinería y la restauración paisajística en Andalucía. E incluso más allá de Despeñaperros. Con más de tres décadas de trayectoria, la empresa ha evolucionado desde sus inicios hasta convertirse en un actor clave en la recuperación de espacios naturales, el diseño de jardines y la producción de plantas autóctonas a través de Viveros Sierra Norte.
De Escuela-Taller a empresa pionera
Para entender la esencia de Turbepal es necesario remontarse a sus orígenes en 1992, cuando nació como un ambicioso proyecto de escuela-taller. Juan Francisco Ríos, natural de Villanueva del Río y Minas, ex gerente de la compañía y socio mayoritario de la misma, recuerda que el proyecto inicial abarcaba tres módulos fundamentales: turismo rural, restauración paisajística y albañilería. De ahí proviene el nombre de la empresa: TUR de turismo, BE de bellota, el símbolo del vivero, y PAL de palustre, la herramienta fundamental en albañilería. Con el tiempo, la actividad empresarial se centró en la producción de especies autóctonas y las obras de paisajismo e instalaciones de riego automatizado, fontanería industrial, fuentes y sistemas contra-incendios…


Desde su inicio, la empresa apostó por la sostenibilidad y la restauración ambiental. “Fuimos pioneros en Andalucía en la producción de plantas forestales autóctonas. En aquel momento no había viveros que se dedicaran exclusivamente a estas variedades”, explica Francisco Javier Díaz, gerente y director técnico. La empresa experimentó un gran crecimiento en la década de los 90 gracias al decreto de reforestación de tierras agrarias impulsado por el gobierno, llegando a producir cerca de un millón de plantas al año. Actualmente, la empresa cuenta con 27 socios, siendo Juan Francisco Ríos y Francisco Javier Díaz los principales accionistas.
Especialización en especies autóctonas y producción sostenible
Hoy, este vivero con más de 17.000 metros cuadrados sigue siendo una referencia en la producción de especies autóctonas adaptadas a las condiciones climáticas del sur de España. “Cada año producimos alrededor de 450.000 ejemplares, entre encinas, alcornoques, pinos, acebuches, algarrobos y otras especies mediterráneas”, explica Javier. Su trabajo abastece proyectos de reforestación, a la vez que responde a la creciente demanda de jardinería sostenible.
Uno de los pilares de Turbepal es la producción sostenible de especies vegetales, utilizando técnicas de cultivo que minimizan el impacto ambiental y favorecen la biodiversidad. La empresa garantiza el suministro de árboles y arbustos autóctonos para múltiples proyectos, desde la restauración ecológica hasta el paisajismo urbano, tanto público como privado. Preguntado por la decisión de la delegación de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Sevilla de no seguir plantando naranjos en la ciudad, este biólogo mairenero afirma que “es una medida acertada ya que si se prioriza demasiado una especie y aparece una plaga o enfermedad que le afecte gravemente, Sevilla podría quedarse sin masa arbórea. Por eso, se está apostando por diversificar las especies en el arbolado urbano, incorporando variedades más resistentes y adaptadas a las nuevas condiciones climáticas”, explica.


Un compromiso con la sostenibilidad y el cambio climático
Uno de los ejes principales en la lucha contra el cambio climático es la fijación de CO₂, un proceso clave en el que Turbepal desempeña un papel fundamental. A través de la reforestación y la plantación de especies autóctonas, sobre todo la encina y el alcornoque, la empresa contribuye a la absorción del dióxido de carbono atmosférico, ayudando a mitigar el calentamiento global. “Nuestro trabajo no solo embellece el paisaje, sino que también genera un impacto ambiental positivo a largo plazo, reduciendo las emisiones y restaurando ecosistemas naturales”, añade Díaz.
El impacto del cambio climático ha redefinido la forma en que se diseñan los espacios verdes en Andalucía. Turbepal ha adaptado su producción y sus proyectos a las nuevas condiciones climáticas, apostando por especies resistentes a la sequía y técnicas de plantación que optimizan el uso del agua. “Cada vez más organismos y empresas buscan soluciones sostenibles para reducir su impacto ambiental. La reforestación y la plantación de especies autóctonas, o propias del clima mediterráneo, es una de las mejores herramientas para mitigar el cambio climático”, destaca. La empresa ha trabajado en proyectos de compensación de huella de carbono, colaborando con entidades públicas y privadas que buscan reducir su impacto ambiental a través de iniciativas de repoblación forestal. Y matizan que no sólo existe clima mediterráneo en España, sino en lugares tan lejanos como California, Chile, Sudáfrica o Australia, algo que les permite optar por especies de estos lugares que encajan a la perfección en nuestros lares.
La Revolución Verde y el papel de Turbepal
Europa está inmersa en una Revolución Verde, impulsada por la necesidad de reducir las emisiones de carbono y restaurar ecosistemas degradados. Turbepal se ha posicionado como un actor clave en este proceso, trabajando en proyectos que fomentan la biodiversidad y la recuperación de espacios naturales. Y ellos ya llevan mucho recorrido hecho: “La Unión Europea ha desarrollado un plan para renaturalizar Europa y restaurar los ecosistemas afectados por la actividad humana. Nuestra empresa lleva más de 30 años haciendo lo que ahora se considera una prioridad a nivel global”, explica Javier.


José María Jiménez Matute, natural de Carmona, y actual jefe de producción e ingeniero técnico, entró como trabajador y actualmente es uno de los socios de la empresa. A lo largo de los años, ha trabajado codo con codo con ayuntamientos, diputaciones y grandes compañías como AENA, para el Aeropuerto de San Pablo; o Tragsa, suministrando plantas para diversos proyectos de reforestación. Juntos, han participado en iniciativas medioambientales de fijación de CO2, como el programa de compensación de emisiones de la Diputación de Córdoba. Para Matute, uno de los proyectos más recientes y ambiciosos de la empresa ha sido la plantación de más de 4.000 árboles en Palmas Altas, una de las urbanizaciones más grandes de Sevilla capital, en pleno desarrollo. “Es un orgullo poder contribuir a la mejora ambiental de la ciudad. También hemos trabajado en la reforestación de la avenida San Francisco Javier tras las obras del tranvía o en la nueva bolsa de viviendas de la Cruz del Campo, donde hemos colocado más de 500 árboles”, detalla José María.
Retos de futuro y compromiso ambiental
El futuro de Turbepal se vislumbra con optimismo. Al menos, es lo que deslizan estos tres socios y amigos. La demanda de especies autóctonas no deja de crecer. “Cada vez más empresas buscan compensar su huella de carbono a través de proyectos de reforestación”, explica José María. Además, se sigue apostando por la innovación en técnicas de producción y por la mejora de sus instalaciones; así como un motor generador de empleo en la provincia de Sevilla.


A lo largo de más de 30 años, Turbepal ha demostrado que el crecimiento empresarial y el respeto por el medioambiente son compatibles, incluso se dan la mano. Desde la Sierra Morena de Sevilla, esta empresa sigue plantando el futuro de Andalucía, árbol a árbol, arbusto a arbusto. Y ya son más de diez millones entre una cosa y otra. Eso sí que es una verdadera revolución verde.
Más info en:
- San Fernando, 2541350-Villanueva del Río y Minas SEVILLA
- Tfno.: 626978172
- Email: direcciontecnica@turbepal.es
- Web: http://turbepal.es/