Almeces, tipuanas y melias ya restan protagonismo a los plátanos de Barcelona.
Fuente: La Vanguardia. Autor Luis Benvenuty
Los plátanos de Barcelona están dando paso a los almeces, a las tipuanas, a las melias… La ciudad está sustituyendo muchos de sus árboles más significativos por otros que se adaptan mucho mejor a las nuevas condiciones climáticas que nos envuelven. Se trata de otra de las consecuencias del cambio que está experimentando el planeta entero. El plátano durante tantos siglos siempre tan apañado y cotidiano quedará relegado a unas cuantas vías muy principales. Estos árboles no dejarán de ser protagonistas en la Rambla, la Gran Via, la avenida Diagonal, el paseo de Gràcia, el de la Bonanova, el del Vall d’Hebron…
La transformación del verde urbano barcelonés ya es del todo patente en los parques y los jardines. El relevo de flores y arbustos es mucho más rápido que el de árboles. El de los árboles dio sus primeros pasos en el 2017. El objetivo del Ayuntamiento era que en el año 2037 la presencia de ninguna especie arbórea supere el 15% del total. En estos momentos Barcelona suma 43.639 plátanos de diversas variedades, y el Ayuntamiento pretende que dentro de once años no haya más de 19.523 unidades dispuestas.
Las palmeras datileras se encuentran en franca retirada ante su mala adaptación a la vida urbana
Y en verdad este proceso está resultando más lento de lo previsto en tanto que los técnicos del Institut Municipal de Parcs i Jardins únicamente talan aquellos ejemplares afectados por obras, que su criterio primordial es sustituir aquellos que fallecen de una manera natural. A causa de estas respetuosas maneras lo más probable es que esta transformación del arbolado de Barcelona se demore unos cuantos años más de los planeados, que culmine más allá del 2037. Los plátanos se pusieron de veras en cuestión hace apenas cuatro años.
Los árboles de Barcelona
Porcentaje de especies de árboles actuales y del futuro:

Y los plátanos no son las únicas especies vegetales en franca retirada del espacio público barcelonés. Las palmeras datileras sí que tienen los días contados. Lo que ocurres es que las palmeras no son árboles, en realidad son plantas, unas plantas que lustros atrás se pusieron muy de moda en muchas ciudades y cuya adaptación resultó a la postre todo un fiasco. En este caso la muerte de una persona en el barrio del Raval en el verano del 2023, luego de que una palmera datilera se quebrara y se precipitara sobre ella, aceleró la jubilación ya planeada de esta especie. Donde más a gusto se encuentran estas plantas es en los oasis, donde siempre abunda el agua. La falta de lluvia les sienta fatal. En el 2020 Barcelona contaba con 2.287 ejemplares de esta palmera, y en la actualidad con 1.227. La previsión de cara al 2037 es de 181. Luego de aquel fatal accidente el Ayuntamiento taló por precaución 708 unidades que presentaban peligro de desplome. En este sentido, aquella sequía resultó definitiva.
Evolución de la especie Platanus por acerifolia
Los datos del 2037 son una proyección de futuro, y es el total de todas las variedades de plátanos.

Fuentes de Parcs i Jardins explican que el plátano fue durante muchas décadas el árbol urbano por antonomasia, en Barcelona y en muchas otras poblaciones. Su resistencia y también su capacidad para generar generosas sombras en verano y dejar pasar los rayos del sol en invierno lo convirtieron en una especie de lo más apropiada. Y, además, siempre contribuyeron a frenar las rachas de vientos fríos y cálidos y de este modo mejorar la climatización de las viviendas, de los edificios de la ciudad.
Evolución del censo y peso del Platanus

El medio urbano nunca fue el más apropiado para los árboles. Para ninguno. Son los otros seres vivos quienes de veras se benefician de su presencia. El problema es que el cambio climático está haciendo de Barcelona un hábitat especialmente hostil, sobre todo durante estos nuevos veranos tan tórridos, tanto para las personas como para los árboles. De manera que el Ayuntamiento se está decantando por especies mucho más resistentes a las olas de calor y las ausencias prolongadas de precipitaciones. Además, los plátanos ya no despiertan tantas simpatías entre los barceloneses. De un tiempo a esta parte no cesa de crecer el número de vecinos que se quejan de las alergias que estos árboles les producen.
Árboles que han ganado peso en la infraestructura verde de la ciudad

“El nuevo modelo de arbolado de Barcelona –abundan las fuentes de Parcs i Jardins– busca incrementar la biodiversidad y reducir el riesgo asociado a plagas y a episodios climáticos extremos, así como garantizar que el verde urbano siga aportando bienestar y confort a la ciudadanía con un mosaico de especies mucho más resistente frente a los últimos retos climáticos. Hablamos de previsiones y, sobre todo en el caso de los plátanos, es probable que el descenso se alargue en el tiempo más de lo en principio teníamos calculado”.

En el 2010 los plátanos sumaban el 30% de los árboles dispuestos en el espacio público barcelonés en el año 2010, y en la actualidad suponen el 27,45%. “Paralelamente –prosiguen estas fuentes de Parcs i Jardins–, otros árboles han ido ganando peso en la infraestructura verde de la ciudad. El almez ya incrementó su presencia, pasando del 12% en el 2010 al 13,29% en el presente. Y las tipuanas pasaron del 4% al 4,57%, y las melias del 3% al 4,37%”.
La previsión del Ayuntamiento es llegar a una estructura aún más equilibrada, “con plátanos y almeces en torno al 12%, melias al 7,25% y especies como los perales de flor o las tipuanas queden situadas en más o menos el 5% cada una”. Otras especies como las sóforas, añaden las fuentes de Parcs i Jardins, mantendrán porcentajes estables, “pasando solo del 6% al 5,65%. Este proceso de renovación, sin embargo, no están alterando de manera sensible el número total de árboles presentes en el espacio público de Barcelona, que en los últimos años viene rondando las 205.000 unidades, en estos momentos la suma es de 205.428. En el año 2000 Barcelona tenía 149.465 árboles.

