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26 Feb

Parece que no hay manera de que nos concienciemos de la importancia del verdes en la ciudad. A pesar de lo mucho que se escribe sobre ello, de las investigaciones que indican las ventajas para la ciudad en general y para la salud física y psíquica de las personas, continuamos maltratando a éstos seres vivos que tanto nos aportan. Los plantamos muchas veces sin sentido o para adorno de los pueblos y ciudades, para rematar obras y edificaciones. Otras veces aunque bien programada la elección de especie y la ubicación, cuando crecen parece que nos estorba su desarrollo, las hojas que caen en otoño, las flores que emiten y se desmochan porque dan “suciedad”.

Últimamente, además, da la impresión de que hay un mayor ensañamiento, que se nos va la mano con la motosierra y que no nos pensamos dos veces una “poda-tala” para complacer a quien la ordena. Cada uno de los profesionales que actuamos y desde nuestro ámbito, debemos conocer, valorar y proteger el arbolado urbano porque los árboles no son mobiliario urbano, son seres vivos y no se recuperan de las heridas fácilmente, es más, a veces les provocamos enfermedades que no tienen y los debilitamos, desequilibramos su parte aérea afectando a toda su estructura.

Podríamos escribir mucho sobre los beneficios del arbolado en la ciudad, se han publicado numerosos artículos de investigaciones sobre ello. Desde AMJA entendemos que es fundamental la formación en arboricultura, generando profesionales cualificados que a su vez transmitan a las administraciones y empresas privadas los conocimientos adquiridos y se consiga extender una corriente de conservación del arbolado como benefactor de los ciudadanos, preservando la seguridad de las personas, pero sin actuaciones innecesarias que sólo denotan desconocimiento y generan gasto público y perjuicio del patrimonio vegetal.

Vivir en zonas urbanas con muchos árboles mejora la salud