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22 Ene

AMJA ha contado con la reflexión de personalidades de reconocido prestigio: Agulló, Elías Bonells, Sáiz de Omeñaca, Sánchez de Lorenzo Cáceres y Valdés Castrillón, en torno a nuestra realidad socioempresarial y profesional. En esta ocasión entrevistamos a José Antonio Sáiz de Omeñaca:

José Antonio Sáiz de Omeñaca conoce bien el arbolado de las ciudades, es “Maestro del Árbol Urbano”. Ha sido profesor de Fisiología en las Universidades de Córdoba y Politécnica de Madrid, autor de numerosos libros y artículos de su especialidad, Asesor de Patrimonio Nacional, Granja de San Idelfonso, Monte del Pardo, Paseo de Recoletos y Palacio de la Zarzuela entre otras grandes plantaciones singulares. Además es Consultor del Banco Mundial que tiene dos ambiciosos objetivos: terminar con la pobreza extrema en el curso de una sola generación y promover la prosperidad compartida. http://www.bancomundial.org/es/about/what-we-do

Ha sido un honor para AMJA contar con la entrevista de José Antonio Sáiz de Omeñaca, por su experiencia y conocimientos que transmite con la emoción de quien ama su trabajo y la sabiduría de las personas excepcionales.

 “Creo que resulta necesario buscar la fuerza en las asociaciones para, mediante ellas, denunciar los casos de intrusismo, falta de especialización en convocantes y fraudes en las licitaciones o favoritismos”.

1.- ¿Qué opinión tiene sobre las Pymes del sector de la jardinería?

Creo que existe una gran diversidad, tanto en cuanto a las diferentes actividades existentes, desde el diseño y  realización de proyectos de nuevos parques y jardines hasta la puesta en valor de jardines históricos, pasando por el mantenimiento, la remodelación o la adecuación de los espacios verdes a los cambios climáticos, como en cuanto al saber hacer y el grado de especialización en aspectos concretos. Hay empresas o jardineros autónomos con formación o acreditaciones excelentes, con una exquisita preocupación por la labor bien realizada, junto a verdaderos intrusos. Ello provoca, a veces, una inmerecida infravaloración de aquellos.

2.- En su vida profesional ¿qué relación ha tenido con la pequeña y mediana empresa?

Aparte de las actividades relacionadas con la enseñanza, como la implementación del primer curso sobre arboricultura ornamental en español o la publicación de libros como “Arboricultura y gestión del arbolado urbano”, he realizado, personalmente o en colaboración, numerosos informes y diagnósticos fitosanitarios y de seguridad del arbolado, dictámenes, peritaciones judiciales y proyectos para entidades locales y otras instituciones, como Patrimonio Nacional, para empresas concesionarias y de servicios públicos, cooperativas, urbanizaciones y particulares. La actividad en el mundo real resulta tan imprescindible como el estudio para acumular experiencia y conocimientos.

3.- El sector de la jardinería está pasando por momentos difíciles, ¿cuáles son en su opinión, las medidas a tomar para mejorar la situación?

Algunas de ellas dependen de las propias empresas, como son la especialización, tecnificación y estudio de las propias fortalezas y debilidades, amenazas y oportunidades, incluidas las de cooperativismo u otras formas de colaboración; la formación y promoción del personal; la estrategia de impulso a la empresa y publicidad de la misma; el estudio de las necesidades de los clientes potenciales en relación con la competencia; la elaboración de planes económicos y financieros con especial atención en la contabilidad a los flujos de caja, costes de personal, posibilidades de financiación bancaria o extrabancaria, subvenciones a la creación y fortalecimiento de empresas, así como la planificación y previsión de amortizaciones y fiscalidad. De todas ellas, una mayoría son muy semejantes a las propias de empresas ajenas a la jardinería, por lo que pueden ser externalizadas cuando el tamaño y otras características de la empresa propia lo permiten. Otras son particulares de la jardinería, como es el caso de la especialización en reproducción de plantas, mantenimiento de flor de temporada, poda en altura, jardinería en vertical y un largo etcétera.

4.-  En cuanto a las licitaciones, las empresas pequeñas y medianas tienen poco acceso a ellas. ¿Cuáles son los problemas que en la actualidad ve en la integración de las Pymes en la gestión del verde urbano en la administración pública? ¿Por qué no se contratan estas empresas a pesar de estar cualificadas?

Los concursos convocados por distintos niveles de la Administración deberían ser una oportunidad para el crecimiento e incluso la seguridad financiera de medianas y pequeñas empresas de jardinería; particularmente en los casos de aquellas en vías de especialización o capaces conseguir cualificaciones o acreditaciones y de hallar sinergias vía cooperativismo o liderazgo de UTES. Para facilitar el proceso, del que la propia Administración se beneficia, es imprescindible la mayor claridad posible, tanto en la contratación directa en los casos de menor cuantía como en las licitaciones, así como que las empresas competidoras conozcan tanto los procedimientos de acceso como la metodología de trabajo y las soluciones técnicas más adecuadas al caso. La Administración Pública contratante está obligada a que el proceso de adjudicación sea limpio; a garantizar la libertad de acceso a las licitaciones, su publicidad y transparencia; a que no se discrimine a ningún candidato y a que se evalúen con el mismo rasero a todos los ofertantes. Así lo obliga, entre otras disposiciones el Real Decreto Legislativo 3/2011, de 14 de noviembre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Contratos del Sector Público.

No obstante, es cierto que pese a cumplir todos los requisitos en cuanto a acreditación, documentación, solvencia técnica y económica y precio de la oferta en cuanto a parte de la labor a realizar, puede ser necesaria la presencia de socios complementarios para completarla, como en el caso del mantenimiento de la vegetación de un parque público por la empresa más adecuada para ello pero no dotada para la instalación de alumbrado y sistemas de riego avanzados, por ejemplo.

Es también cierto que la desfavorable coyuntura económica puede conducir una sobrecapacidad del sector en relación a la oferta, como ha ocurrido desde la implosión de la burbuja de la construcción, y ello se traduce en la falta de trabajo en empresas perfectamente preparadas para realizarlo. Y es cierto también que el grado de intrusismo y oportunismo es mayor del que, por llamarlo de alguna manera, resulta soportable para la mayoría de las empresas, que se ven por ello muy perjudicadas.

5.-En el objeto de las licitaciones aparece con frecuencia “mantenimiento de edificios, limpieza, obras de restauración, jardinería y otros”, ¿qué piensa al respecto?

Que es en principio indeseable, ya que dificulta la adecuación de las empresas a las labores a realizar. ¿Qué empresa es competente en todos y cada uno de tales servicios? Incluso las grandes empresas tienden a separar tales actividades en filiales independientes. Una gran empresa constructora encargada de una importante infraestructura de ingeniería civil, que la termina y luego se dedica a ajardinar el resultante es como si dijese: “Ahora voy a descansar el séptimo día, dedicándome a la jardinería”. Tal como se dice que “etcétera” es el descanso de los sabios y el refugio de los ignorantes, se puede creer que “jardinería y otros” es el refugio de la comodidad burocrática y la escasa profesionalidad en la casa del licitador.

6.- La jardinería afecta al medio ambiente, a la salud de las personas, genera empleo y riqueza mejora la imagen de las ciudades y la calidad de vida de los ciudadanos. Porque no se le da importancia?

La jardinería es muy popular, al menos en el sentido de que hasta el más lego en la materia cree conocer soluciones simplistas y es capaz de ofrecer consejos a los especialistas más experimentados: parece algo fácil aunque no lo sea. Quizás por ello, la jardinería pública es fácil pasto del populismo, a veces incluso encarnado en la toma de soluciones técnicas mediante votaciones populares y hasta por cierta tendencia a complacer al que más vocifera, algo que de ninguna manera significa que se esté escuchando al ciudadano. El resultado de todo ello es una banalización de la jardinería pública: falta educación aquí, como en tantos otros aspectos.

7.- Piensa que el tejido empresarial está cualificado?

La gestión empresarial es un reto para la mayoría de pequeñas y medianas empresas de jardinería. La frecuente descapitalización, consecuencia de la crisis a que antes me he referido, ha dificultado a las empresas mantener incluso aspectos tan primordiales como un adecuado control de la gestión administrativa y de caja, sedes, instalaciones y otros recursos bien situados y dotados, así como el cuidado del personal como verdadero activo principal de la empresa. Como consecuencia, creo que hay gran disparidad en cuanto a la cualificación de las empresas, pero este es un aspecto que, en general, está muy alejado de mi conocimiento.

8.- Cuales son, según su criterio, las soluciones para mejorar el verde urbano?

Pienso que no estaría de sobra la adscripción a un código ético que habría que determinar. Creo que resulta necesario buscar la fuerza en las asociaciones para mediante ellas denunciar los casos de intrusismo, falta de especialización en convocantes y fraudes en las licitaciones o favoritismos, como el que según AERPAJ supuestamente gozó Egmasa recientemente. Muchas de estas acciones son de difícil ejecución por personas o empresas aisladas, temerosas de caer en desgracia. Pero también es necesario mostrar rechazo a comportamientos anticompetitivos y denunciarlos en la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, que para eso está, como ya se ha hecho en el caso de algunos concursos de recogida de residuos urbanos.

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